Ardor en la entrepierna - Manderlay

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Fragmentos de Manderlay de Lars Von Trier

LARS VON TRIER se dedica a escupirnos a la cara lo que somos, unos putos simios que nos movemos por puros "sucios" instintos, que somos esclavos de ellos, racionalidad Vs. visceralidad (instintos). Una película donde se mete el dedo en diferentes llagas.

Nada más empezar el padre de Grace Margaret Mulligan (antes Nicole Kidman y ahora mi nueva pasión cinematográfica Bryce Dallas Howard) suelta:

"No, nunca lo reconocerán, pero es un hecho. En su fuero interno no hay una sola mujer que no albergue esas fantasías. Sueñan con harenes o que las persigan por la selva indígenas con antorchas, por mucho que hablen y hablen de la civilización y la democracia. ¡Eso no es erótico!"

Aunque esta imagen sea de "El bosque"... quizás Bryce Dallas esté pensando en dejarse llevar por sus pasiones y revolcarse con la otra bella chica en la gran cama, quien sabe.

"Pero el brote, que había nacido en su cuerpo sediento de amor no se rindió. Se manifestó por medio de un sueño:

Grace se encontraba en un lugar del sur, había mujeres con exóticos vestidos, y hombres con turbante. Incluso dormida, detestaba apasionadamente la idea de que su padre pudiera tener razón. Pero estaba en un harén. Apareció un grupo de esclavos negros cargando una enorme bandeja repleta de dátiles y en un abrir y cerrar de ojos Grace yacía entre los dátiles temblando de placer, mientras un grupo de beduínos la satisfacía uno a uno... con la nariz.

Se sintió más confusa aún al ver a Timothy, que era, a la vez, el esclavo que servía vino con manos temblorosas, y el propio jeque, cuyas manos autoritarias investigaban el tamaño de los orificios más íntimos de Grace.

"Y para empeorar aún más las cosas, había vuelto a sentir aquél ardor en la entrepierna, a pesar de los gritos de auxilio de la pobre gallina. ¿O quizá incluso eso lo intensificaba?

Desolada, humillada y abrumada por el miedo a perder la cordura huyó. En un rapto de locura al que otros llamarían simplemente de lujuria, se arrojó boca abajo sobre la cama y por un momento olvidándose de la vergüenza y de la corrección hizo algo que no hacía desde su infancia, cuando aún no sabía que estaba terriblemente mal.

Se restregó con el bulto que rápida e instintivamente había hecho con la colcha. Es difícil saber si sentía placer o dolor. Pero continuó. No podía reprimirse. Sin consideración hacia las mujeres que dormían a su alrededor, y sin la decencia más elemental, las explosiones que palpitaban en sus partes inferiores se habían apoderado de su mundo."

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"Calla, mujer. En el dormitorio del Ama, Grace recordó los preocupantes e íntimos detalles contados por Flora. Las relaciones sexuales entre los Munsi estaban determinadas por antiguas tradiciones. No le gustarían a Grace, le dijo Flora. No con sus ideas modernas sobre la igualdad entre las personas y los sexos.

Pero Grace parecía haber dejado sus enfoques progresistas en un cajón. Cuando la situación con la que había soñado se hizo realidad, le resultó más extraña que erótica. Aunque decidió aferrarse a esta última sensación."

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