Una historia verdadera 2

Siempre supe que esa chica jamás me debería haber interesado, con su aire de superioridad, sus maneras quasi "pijas", su forma de burlarse de la gente... pero nada, no había forma de que me quitara esa obsesión que tenía encima de poseerla, por que eso si, tenía un cuerpo y una forma de moverlo increíbles, algo que yo nunca había visto antes, y que me dejaba atontado. Era una chica pequeña, de un pelo muy oscuro y largo, con unos ojos grises que quitaban el aliento, una piel blanca como la de un bebé, y unas caderas perfectamente repartidas.
Siempre había creido que me gustaban las mujeres sencillas sin un gran físico y normalitas, pero en cuanto ví a esta chica en la primera clase del año no pude dejar de obsesionarme por su elegancia, su belleza y sus formas. Toda una contradicción por mi parte.

- Esto a llegado a un límite, no aguanto mas -dijo Martin calmado.

Esas palabras hicieron dos cosas en mi, primero dejar de pensar en lo inestables que somos las personas emocionalmente, y lo segundo saber que algo iba a ocurrir y que yo me iba a dejar llevar encantado. Es algo que me hace gracia, nunca sé si tengo una personalidad fuerte o por el contrario me dejo llevar con extrema facilidad. La cuestión es que seguimos allí sentados cinco minutos mas mientras las máquinas que están a mas de 5 metros sobre nosotros en el techo de la enorme cámara frigorífica no dejaban de sacar y remover un aire realmente helado y que hacía que yo siempre me acabara poniendo la capucha del abrigo y que siempre me hiciera preguntarme si realmente Martin no tenía frio, iba de duro o simplemente sus orejas se habían acostumbrado a esa temperatuda que sobrepasaba por muy poco los 0 º Celsius

La verdad es que a nosotros dos no nos preocupa en ese momento la política derechista que tomaba lugar en el pais que nos vió nacer, ni la violencia, ni la inmigración... sencillamente no nos preocupaba, lo que ahora nos preocupaba era que nuestro jefe no nos caia nada bien y que estábamos a un paso de tocar fondo ¿merecia la pena? la respuesta no la sé. Lo que si sé es que cuando estabamos borrachos Martin me dijo unas palabras que nunca olvidaré, lo dijo en su tono paternal qu siempre utilizaba conmigo cuando me enseñaba todos los detalles de aquella pequeña empresa que disponía de seis empleados en cámara en turnos rotatorios y 6 o 7 (nunca sé cuantas son) secretarias.

Me enseñó todo lo que sé sobre la empresa y como trabajar en ella, y bueno aqui dentro siempre intentaba ser como un padre para mi - aunque en realidad solo tuviera un año mas que yo - con todas las palabras por que también me chillaba estupideces cuando bajaban los jefes y quería demostrarles que me estaba espabilando, tal y como le habían aconsejado que hiciera conmigo.
- ¿Sabes? Es cierto, no eres tu trabajo - dijo Martin.

Acto seguido se levantaba, dejaba la botella y se dirigía afuera, yo ya contentillo y sabiendo que sea lo que sea lo que va a pasar va a romper esta rutina le seguía alegremente y mientras subiamos las escaleras no podía dejar de pensar en Wendolyn, ¿por que tanto desproposito? lo peor es que ahora solo la trato por el messenger y hemos creado una amistad bastante buena, justo hace un mes le había dejado su novio y no dejaba de hablarme de lo perdida que se encontraba. Yo sé que podría ahora intentar tener algo con ella.

La escalera de caracol que hace mas de 50 años que está ahí se asusta cuando Martin casi se cae mientras la sube, nada, solo son los efectos del alcohol.

Tenía un dilema interno, ella no me gustaba, ella parecía bastante superficial, no podía dejar de pensar en todas las conversaciones que tuvimos a la defensiva en la escuela, siempre acababa diciéndome que yo estaba loco y que cojones, me gustaba que me dijera eso.

¿Que tendrá exactamente en mente Martin?, ¿Por que subimos a las oficinas? ¿Por que le sigo?¿Por que Wendolyn me tiene obsesionado de esta forma tan contradictoria?
Quizás el jefe tenga la respuesta pero no se lo preguntaré. Acabamos de entrar por la puerta y ahí está el hijoputa de espaldas, un tio bastante formido de cuarenta y muchos que al parecer de joven había jugado a rugby.
Martin le suelta una patada monumental en la espalda derrivándolo al suelo y rápidamente yo me veo también pateando al jefe, estamos borrachos si, pero eso no impide que podamos causar mucho dolor.
Las secretarias solo se han quedado paradas, de momento lo único que han hecho es dejar de hablar por el teléfono mientras lo siguen sosteniendo cerca de su cara, paralizadas.

Mientras lo seguimos pateando con saña una pregunta se pasa por mi embotada mente ¿Esto es la consecuecia de mi contradicción interna sobre mi obsesión por Wendolyn? ¿Así se manifiesta mi frustración interna? No lo sé, solo seguía pateando.
Acabamos parando y ahora sé que soy una persona nueva que a traspasado una barrera, al ver al jefe en el suelo inmóvil y observar la cara de nada de Martín supe que iba a reaccionar, que iba a llamar a Wendolyn y decirle un "Oye, me gustas mucho y me tienes obsesionado, no puedo dejar de pensar en ti. ¿que te parece si nos conocemos y probamos si lo nuestro podría funcionar?"

Mierda! creía que estaba pensando de hacerlo pero ya lo he hecho, me encuentro con el teléfono en la mano, sorprendido por no haber balbuceado por el alcohol y escuchando la agradable voz de Wendolyn al otro lado, sonriendo de aquella forma que me llenaba como nada en este mundo y diciendo acto seguido muy agradablemente "Tu estás loco... pero mira, esta tarde voy a ir a clase y allí hablamos, vale?"

Y suelto un "Claro, nos vemos allí" No ha dicho que no, ni siquiera se a enfadado pero ¿por que la secretaria mas vieja de todas mueve la boca de esa forma tan exagerada? Está gritándonos, es tan hija puta como el jefe pero nuestra rabia pasó, se disipó. Llegó la calma... después de años de no encontrarla. No logro descifrar nada de lo que dice.

Solo sigo a Martin que sale delante de mi de las oficinas, lo último que hago antes de salir es girarme y retener una imagen del cuadro, el jefe tirado al fondo, sangrando, inmovil. Todas las secretarias inmóviles con cara de perro regañado menos la vieja ahora con movimientos hostiles y cogiendo el teléfono, ¿a quien llamará? me temo que ahora mismo no me preocupa.

Lo siguiente que veo es de nuevo la escalera de caracol de acero del amacen y mi sorpresa al recordar lo que instantes antes había hecho con Wendolyn, ahora mismo estoy lleno de esa sensación de pesar menos, esa calma interior que te aplatana, esa sensación que te hace sentir tan bien.
Martin se dirije a su coche con toda la calma que le puede permitir su borrachera, le digo si me puede acercar al centro. Subo y aunque el coche da frenazos inesperados y giros bruscos no puedo dejar de pensar en Wendolyn mientras miro la carretera.

PD: Los nombres han sido cambiados para mayor seguridad
26/09/2004 22:23 Enlaza este post. Diario

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Autor: el_espectador

Martin es tu Tyler Durden?

Fecha: 27/09/2004 12:24.


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